martes, 4 de septiembre de 2018

POEMA Nº 34. SENTADO EN LA CAMA

 
SENTADO EN LA CAMA
 
Con un codo apoyado en la pierna,
sentado en la cama y la otra mano suelta,
pensaba que la mañana fresca
dará paso al caluroso día.

Ahora, con más de sesenta años,
ahora me abordan recuerdos:
mi padre, mi madre, vilorta, escuela y niños,
trabajo, bahía, amor, fuerza e ilusión…

Las exigencias del ambiente,
de la incultura, de la pobreza,
en otras ocasiones, del carácter del padre:
poderoso débil que no se atempera.

Por otro lado, la madre más potente,
siempre en medio, atenúa o consuela.
Y demasiadas veces, siempre demasiadas,
qué injusto y qué fácil, que ella muera.
 
 
 

lunes, 30 de julio de 2018

POEMA Nº 33. PUEBLOS MÍOS


PUEBLOS MÍOS

 
 I
 Mi pueblo, Begíjar, que es donde yo nací,
está próximo al Guadalquivir.

 Tiene cerca la estación del tren,
también muchas cuestas y lomas redondeadas.
 
Sus calles empinadas, hechas para defender,
ya no están empedradas ni protegidas por murallas.
 
Viste mi pueblo con un bonito traje verde intenso,
por los muchos olivos que adornan su tierra y su valle.
 
Son como caballos enjaezados, pero fijados a la tierra;
por eso llevan herraduras de color madera.
 
Cuando a primeros de otoño llueve,
al dejar de hacerlo aparece radiante el valle.
 
Un valle verde y llano con sierras al fondo,
salpicado de pueblos, cortijos y el Guadalquivir.

II
 
Conil es diferente, allí voy a vivir, también tiene un río,
que le sirve de bufanda cuando tiene frío.
 
Un río Salado que, sinuoso y lento, allí llega al mar,
de él cuentan que canta, letras por alegrías, en la soledad.
 
En ellas se dice que va vestido con traje de lunares
y las olas de la playa parecen volantes.
 
Son olas azules, blancas y reventonas,
que le hacen moverse con desenvoltura.
 
Pueblo blanco, aterrazado, de calles también empinadas,
donde yo he visto tantas veces derrochar ingenio, luz y alegría.
 
Como a menudo corre mucho aire, su melena negra,
que es rebelde, ni puede ni quiere ir atada y, por eso, va suelta.
 
Y cuando el mar está en calma y el día es reluciente,
una alfombra azul parece que va hasta África, y luego vuelve.


 
 
 
 

viernes, 20 de julio de 2018

POEMA Nº 32. UNA CALLE DE MI PUEBLO

 
UNA CALLE DE MI PUEBLO

 
Una calle de mi pueblo,
la calle en la que yo vivía,
está frente al camino del Calvario.
 
Entre mi calle, empinada, y el camino
estaba la fuente de la Tripa,
donde bebían las bestias.
 
Allí acudían a las mismas horas a beber,
al acabar la faena, con su andar cansino.
El mulero silbaba y aclaraba el agua.
 
En mitad de la calle estaba mi casa,
hecha de piedras de un antiguo palacio.
Pero allí no había limonero, ni huerto claro.

 Aunque sí había un corral, con “minao” y un torreón.
Allí se criaba una oveja, con conejos, marrano y gallinas.
Allí también había estercolero, lebrillos y una pila.
 
Como el corral era grande, además de bardales,
en él quedaba parte de la antigua muralla.
“No subáis al torreón”, decía mi abuela.
 
Frente a mi casa había un huerto,
que fue del antiguo palacio del obispo.
Allí vivían Sebastián, Dolores y sus hijos.
 
Como la calle era empinada,
hacia la mitad, había un peñón,

donde se sentaba la gente que subía.

 
Allí fui yo pequeño, pero poco tiempo.
Enseguida mi hermano mayor se fue a estudiar,
el mediano, otra cosa no se podía, buscó colocación.
 
Luego nos cambiamos de calle,
con la casa nueva aún por terminar.
El mayor se casa en Madrid y el mediano se va a Barcelona.
 
A partir de entonces nos juntamos
en vacaciones, sobre todo, por Navidad.
Y ahora aparecen los nietos: algarabía familiar.
 
 
 


martes, 10 de julio de 2018

POEMA Nº 31. A MIS PADRES


 

A MIS PADRES
 
Mi madre tenía una mirada azul:
Azul hermoso, azul del mar, azul de día claro.
 
Un día de mayo mi madre murió en su cama,
aunque poco antes quería irse a su casa, donde ella vivía.
 
Allí estaban sus hermanos, sus hermanas,
su padre, pero sobre todo, su madre.
 
También llamaba a mi padre,
que había muerto, en enero, cinco años antes.
 
A mi padre lo llamaba a menudo:
a veces decía que llevaba tres días sin aparecer.
 
Oyendo esas palabras, lo imaginabas de repente:
sereno, pensativo; como siempre, casi ausente.
 
Menos cuando, nervioso, daba el discurso familiar,
que, aunque preparado, parecía improvisar.
 
A veces, aun estando, parecía oculto.
Había que fijarse bien para poderlo ver.
 
Ahora recuerdo que él sí vio venir a la muerte:
“¿Si supieras cómo estoy por dentro…?”
 
Súbitamente, la vio venir y hacerle daño.
Se resistía, no lo aceptaba, pero su cuerpo no aguantó.

Mi madre, esa fuerte mirada azul, que poco a poco
se fue apagando, era, como todas, protectora de los suyos.
 
Mi madre, defensora de su marido hasta la muerte:
“que no le falte de nada, pero de muchas cosas que no se entere…”
 
En los papeles era: de profesión, sus labores. No obstante,
parió tres veces en su casa y, al otro día, a trabajar, al campo, a limpiar…
 
Mi padre, prudente, observador y zurdo, que,
cuando tomaba las cosas al revés, pocas veces, las soltaba.
 
Tenía la cara quemada por el sol del campo,
por los vaivenes y las guerras, que también lo abrasaron.
 
Campesino, unas veces pensador duro y otras, inseguro, filósofo.
Siempre, y a su manera, era feliz con los demás…
 

domingo, 24 de junio de 2018

POEMA Nº 30. QUIERO SER COMO CUALQUIERA

 
 
QUIERO SER COMO CUALQUIERA
 
Quiero ser como cualquiera,
pero quiero ser como cualquiera que canta.
 
Quiero ser como cualquiera que canta a la alegría,
pero que también canta a la pena.
 
Quiero ser como cualquiera que canta al amanecer,
pero que también canta a la noche negra.
 
Quiero ser como cualquiera que canta a la mañana clara,
pero que también canta a la tarde sombría.
 
Quiero como cualquiera que canta al despertar alegre,
pero que también canta al sueño profundo.
 
Quiero ser como cualquiera que canta a la alborozada partida,
pero que también canta al que vuelve enseguida.
 
Quiero ser como cualquiera que canta y se aproxima,
pero que también canta a favor del viento que distancia.
 
Quiero ser como cualquiera que canta el encuentro,
pero que también canta la alegre despedida.
 
Quiero ser como cualquiera que canta la alegre despedida,
pero que también canta la despedida fría.
 
¿A la despedida fría?... Sí. Como la muerte. 
Sobre todo, como la muerte de una persona querida…
 

sábado, 9 de junio de 2018

POEMA Nº 29. RETAZOS



 RETAZOS
 
Retazos de verdad asaltan mi mente,
indago en el pasado, en mis recuerdos,
rastreo en mi memoria.

 
Por dentro miro hacia atrás,
aunque ahora mi vista se va enfrente
y noto que las dos realidades se van a juntar.

 
Bahía, mito, leyenda, años de lucha.
Ya pronto llegan los Carnavales.
Bahía viva, cambiante.

 
Malecones de los Puertos,
grúas de astilleros, desde Valdelagrana,
mirada de enamorado y barcos a la espera.

 
Y ahora, con la calma, de vez en cuando,
el Vaporcito cruza, parece lento, cansado. Dulce mirada.
De pronto, río San Pedro, el agua nos lleva, nos arrastra.

 
 Alguien grita: “¡A mí no, que soy más chica!”
Casi sin darnos cuenta, sentimos el riesgo, se va la belleza.
Pero, enseguida, todo sigue igual…, vuelve la realidad.
 

domingo, 27 de mayo de 2018

POEMA Nº 28. JUVENTUD


JUVENTUD

 
Como tropel de caballos,

juventud vigorosa, fuerte y avasalladora.

 
Como ruiseñores que cantan,

juventud alegre, agradable y risueña.

 
Porque el grupo da fuerza,

juventud enérgica, poderosa y abusadora.

 
Porque la belleza es suya,

juventud altruista, generosa y entregada.

 
Porque el ambiente acecha y manda,

juventud dubitativa, manejable e insegura.

 
Juventud, juventud, juventud.

Casi siempre: egoísmo, pasión y entrega.