sábado, 9 de junio de 2018

POEMA Nº 29. RETAZOS



 RETAZOS
 
Retazos de verdad asaltan mi mente,
indago en el pasado, en mis recuerdos,
rastreo en mi memoria.

 
Por dentro miro hacia atrás,
aunque ahora mi vista se va enfrente
y noto que las dos realidades se van a juntar.

 
Bahía, mito, leyenda, años de lucha.
Ya pronto llegan los Carnavales.
Bahía viva, cambiante.

 
Malecones de los Puertos,
grúas de astilleros, desde Valdelagrana,
mirada de enamorado y barcos a la espera.

 
Y ahora, con la calma, de vez en cuando,
el Vaporcito cruza, parece lento, cansado. Dulce mirada.
De pronto, río San Pedro, el agua nos lleva, nos arrastra.

 
 Alguien grita: “¡A mí no, que soy más chica!”
Casi sin darnos cuenta, sentimos el riesgo, se va la belleza.
Pero, enseguida, todo sigue igual…, vuelve la realidad.
 

domingo, 27 de mayo de 2018

POEMA Nº 28. JUVENTUD


JUVENTUD

 
Como tropel de caballos,

juventud vigorosa, fuerte y avasalladora.

 
Como ruiseñores que cantan,

juventud alegre, agradable y risueña.

 
Porque el grupo da fuerza,

juventud enérgica, poderosa y abusadora.

 
Porque la belleza es suya,

juventud altruista, generosa y entregada.

 
Porque el ambiente acecha y manda,

juventud dubitativa, manejable e insegura.

 
Juventud, juventud, juventud.

Casi siempre: egoísmo, pasión y entrega.

lunes, 14 de mayo de 2018

POEMA Nº 27. LA MUERTE


 

 
 LA MUERTE
  
Cuando aparece la muerte dolorosa,
cuando te invade la fría tristeza,
cuando te inunda la soledad,
cuando desaparece la persona querida,
cuando la emoción está a flor de piel, ¿qué pasará?...
 
No tengamos miedo, la vida no termina.
La vida de los hombres no termina con la muerte.
Los finados están en buenas manos.
Manos que aman, siempre dispuestas a perdonar.
Allí, inmensa felicidad, lugar de luz y de paz, de inmortalidad…
 
Es ahora cuando el sermón te recuerda la vida eterna,
y con él, todo se inunda de tranquilidad.
La presencia divina anega todo lo demás,
la religión ya no es un freno. Daos la paz.
¡Pero el que no esté conmigo se condenará!
 
Muerte dolorosa, fría tristeza, soledad,
persona querida, emoción.
Vida eterna, paz inmensa y tranquilidad.
La presencia divina anega, ya no frena.
Si estoy fuera, tengo miedo, me puedo condenar.
 
Es mejor, por seguridad, estar en el grupo.
Te va a favorecer, te va a ayudar.
Sin criterios. Siempre son favores debidos.
Si no te toca, resignación. Otra vez será.
Si no eres de los míos, no eres nadie.
 

martes, 1 de mayo de 2018

POEMA Nº 26. REFLEXIONES


REFLEXIONES
 
Cielo azul claro,
nubes grises y blancas
como borbotones de algodón.
Otoño, aire limpio
y día de luna grande.
 
Alargar el desayuno,
continuar con la tertulia,
seguir contemplando las macetas,
 envolverte en el frescor de la mañana.
Alegría, vas a iniciar el paseo.
 
 Pero, de pronto, duda, incomprensión…
Tengo miedo de llegar a viejo
y no servir para nada. Saberlo es fácil,
lo difícil es ser consciente de la realidad.
Eso ya es harina de otro costal.

sábado, 14 de abril de 2018

POEMA Nº 25. ANTES DE LLEGAR A MI PUEBLO

 


 



ANTES DE LLEGAR A MI PUEBLO

Cuando era pequeño
los niños nacíamos en el pueblo.

Lo defendíamos siempre: nos daba seguridad,
quizá, porque no conocíamos otra cosa.
Mi pueblo era el mejor frente a todos los demás
y nadie hablaba de diversidad.

Yo nací en una casa de un pueblo con lomas.
Tal vez, La Loma podría ser su nombre.
 Lomas y alcores que se asoman al río Grande
y a las sierras que recortan su valle.

Donde antes había un río y tierra calma,
hoy hay tantas olivas, que parece que las embarca.

Con la carretera nueva, el puente del Obispo no se arría.
Tampoco los coches pueden parar en los bares.

Junto a la vieja vía hay otra, por donde el tren pasa.
Casi nadie lo mira, porque en la vega pocos trabajan.

No se ve Chinchilla, se hundió la venta de los Chinos
y la autovía nos quita los cruces de caminos.

Nos queda el Villar, con sus ventanas pintadas,
aunque ni existe la fuente ni se oyen sus ranas.
 
Y ya cerca, antes de llegar a mi pueblo, en el Portillo,
cuánta belleza: río, sierras, olivas y cortijos.
 
 

domingo, 1 de abril de 2018

POEMA Nº 24. POR UN INSTANTE, SOY FELIZ


 
 
POR UN INSTANTE, SOY FELIZ

 
En las largas tardes de sábado,
en las que parece que nada ocurre,
tienen que pasar muchas cosas,
para que así se entienda.
Ahí, por momentos, por un instante,
como rayo raudo que cruza alegre,
la felicidad entra en tu mente
y acabas de ser feliz, lo sientes.
 
 Simultáneamente realizas recuento,
miles de ideas acuden, bullen,
las ves como borbotones que hierven,
me siento dueño de la situación.
Percibes que, habiendo problemas,
cerca se atisban soluciones.
Esperan mil proyectos agradables
que  con suerte los verás realizados.
 
 También nubes negras se acercan,
pero están más lejos, son débiles.
Y como ya no somos jóvenes,
nuestras vidas se complementan.
A veces, algunas, las llevamos encima
casi sin querer darnos cuenta,
como amable prenda vieja,
la pena, la llevamos puesta.

domingo, 18 de marzo de 2018

POEMA Nº 23. LUCES DE FERIA





LUCES DE FERIA

 
Luces brillantes cuelgan,
forman hileras blancas.
En lo alto, cielo negro…
Abajo, bullir de gentes
que pasean, andan, van, corren…
Ahora, solo color de luces.
 
Todas parecen iguales,
pero si te fijas, son diferentes.
Cada una lanza sus destellos,
a un lado, al otro, infinitos.
Aunque todas son iguales,
parecen diferentes.
 
No hay viento, hace calor.
En el ambiente se cruzan
el hablar de las gentes
y un ruido lejano.
Todo parece más quieto,
casi todo parece estar en su sitio.
 
Los cacharros, lejos,
donde acaba la cuesta,
en el rellano, rugen. ¡Llaman!
Más cerca, guardados por unos setos,
los que fueron más jóvenes cantan,
y mientras cantan, recuerdan.
 
 Entre ellos y yo, la acera de enfrente,
y toda una amalgama de colores:
son juguetes y vendedores.
Aquí, en esta otra acera,
efímeros bares, muchos bares.
Y en el último, yo.
 
Y cuando me canso,
miro hacia arriba.
Rápidamente me atrapan
cuatro hileras, cuatro largas hileras
de luces colgadas que brillan.
Son luces de colores de feria.
 
Pasean en mi mente,
lentamente la desplazan,
la llevan hasta el final
y luego me la devuelven.
Como nadie me ha visto,
vuelvo a repetir.
 
Quiero irme con ellas,
porque, mientras voy, las veo,
las toco, algunas me hablan.
Otras se sorprenden.
Las  más próximas lo entienden,
se lo explican y asienten.
 
Nadie me ve, no miran hacia arriba,
intento mirar hacia abajo.
No puedo, ellas me avisan.
Solo podemos ser mirados.
Ya me siento inseguro
y me voy, tengo miedo.
 
Es complicado estar allí y aquí,
y me siento inseguro.
Como ellas se han dado cuenta,
 se miran entre sí y comentan.
Están acostumbradas,
siempre alguien lo intenta.
 
Pasa a menudo,
que todos queremos mirar.
Pero nos da miedo la inseguridad.
Y cuando algún día me atrevo,
como fuera de mí, temblando
y asustado, regreso yo.