sábado, 12 de septiembre de 2020

Poema nº 39. Quiero amores descontentos




Quiero amores descontentos 


  Aunque me veas enamorado, 
 quiero amores descontentos, 
 para que así sigamos buscando. 
 Sé que los verdaderos no se conforman rápido.
 
 Aunque me veas satisfecho y contento, 
 te propongo quedarnos con los mediocres: 
 somos más, como decía mi amigo. 
 Sé que con los débiles haremos la vida más bella.
 
 Aunque no somos poderosos, 
 rechacemos a los que dicen ser fuertes 
 para que noten su soledad. 
 Sé que buscarán nuestra armonía familiar. 

 Aunque no estemos del todo contentos, 
 quiero que expulsemos 
a los que se consideran únicos. 
 Sé que son muy peligrosos. 

 Aunque podamos ser incoherentes, 
 vamos a fusionarnos, 
 para que vengan los creyentes, si quieren. 
 Sé que nosotros seremos respetuosos.
 
 Aunque podamos dar voces, 
recuperemos la plaza, 
 para que la reunión siga siendo el método. 
Sé que no es fácil, pero no conozco mejor manera.

 Aunque parezca que perdamos, 
optemos por la equidad,  
que lo básico sea general. 
 Sé que necesitamos salud, educación y algo más. 

 Aunque vivamos en el mundo mejor, 
necesitamos límites al consumo y a la producción. 
 Hemos de cambiar para seguir en un planeta vivo y verde. 
 Sé que te quiero verde.

sábado, 13 de junio de 2020

Poema nº 38. Ahora que no eres joven

 

Ahora que no eres joven

  Ahora que no eres joven,
pero sí poderoso, recuerda.
Recuerda que dependías de otros,
que necesitabas sentirte querido.
Recuerda que tú, sin miedo, salías
al encuentro del que pasaba.
Recuerda que necesitabas unirte a él,
por el amor o por la palabra.
Recuerda que, ahora, no es fácil entender
tu afanosa búsqueda de seguridad.

 Ahora que eres poderoso,
recuerda que tú te sentías quebradizo
y necesitabas romper la sensación
de desamparo, de orfandad.
Recuerda que tú muchas veces
fuiste un gran provocador,
cuando, en realidad,
lo que querías era ser atendido.
Recuerda que, ahora, el miedo al futuro
no te va a aportar estabilidad.

Ahora que eres poderoso,
recuerda que querías ser culto y honrado,
y recuerda que no siempre
fuiste leal en tus batallas.
Recuerda que te oponías
al poder, a la riqueza, al sistema,
aunque, a veces, a escondidas,
tendías la mano a la autoridad.
Recuerda que, ahora, la añoranza
de la vida pasada no aporta nada.

Ahora que eres poderoso,
nadas en la abundancia
y nada te atempera,
recuerda que la solución al problema,
no siempre viene desde fuera.
                              Recuerda qué dura fue tu soledad                                           
y no permitas que tu casa se convierta
en un recinto de celdas incomunicadas.
Recuerda que, ahora, para nada,
tienes por qué idealizar la vida pasada.
 

 

domingo, 31 de mayo de 2020

Poema nº 37. Sevilla

Sevilla
 
En los campos de los alrededores,
aires de olor penetran en mi cuerpo.
Asoman flores blancas en árboles frondosos.

Agradables llanuras plantadas de árboles,
donde se mezclan hojas verdes y flores blancas,

flores blancas que, más tarde, serán las naranjas.
 
Flores bellas, flores de azahares.
Azahares blancos en verdes sendas,

que lucen al sol y juegan con las sombras.

Son imágenes que buscan la alegría,
imágenes que, al verlas, quitan la pena.

Así, callados, nacerán los frutos tempranos.
 
Y cuando se aproxima el jueves de la noche grande,
la noche grande de luna llena, para acortar la espera,

el azahar, a diario, perfuma con sutileza.

Con mucho cuidado, despoja su esencia,
en silencio, esparce el aroma de todas las flores;
a cambio, la ciudad duerme y se inunda de sueños.
 
El aire, siempre pendiente, ayuda y se vuelve brisa.
Silente, dispersa olores relucientes que adornan la noche.
Y Sevilla, atenta, agradecida y callada, como siempre, brilla.
 


viernes, 15 de mayo de 2020

Poema nº 36. EL mar

 
 
 
EL mar
 
El mar, mi mar, en la lejanía.
Ahora mismo, mar, te estoy viendo.
Fijamente, mar, te estoy mirando.

El mar, mi mar, pleno de quietud,
te veo saltarín en la orilla,
y juguetón con la arena.

El mar, mi mar, de llanura, de color.
Mi mente se llena de agua de color dulce,
cuando juegas con el sol al esconder.

El mar, mi mar, de duro color al fondo.
Que eres verde o azul con las barcas,
y blanco salpicón, cuando tus olas rematan.

El mar, mi mar, tranquilo y quieto.
Duro mar, frío mar, grande mar,
que estremeces, que envuelves.

El mar, mi mar, que eres desleal,
que como amante pérfida te vas.
Que siempre dominas o quieres dominar.

El mar, mi mar, que te dejas querer,
que, en muchas ocasiones, haces gozar.
Que, llegado el momento, matas, mar.

El mar, mi mar, querido y añorado.
En la lejanía, sigo oyendo tus versos.
Tu entrañable y amoroso cantar.
 
 
 

sábado, 25 de abril de 2020

Poema nº 35. Malos tiempos pasados


  


Malos tiempos pasados

 
Cuando los malos tiempos
estaban pasando, la veía poco,
apenas cuando se levantaba
y daba los buenos días.

Antes también los daba,
pero ahora no se reía,
y además sé que,
por las noches, a solas, lloraba.

En los malos tiempos pasados,
para tenerla cerca,
le prometieron darle el mundo
y ella, se lo puso por montera.

Como era joven y confiada,
quería ser libre, experimentar;
lo entregó todo a cambio de nada,
se entiende, que estaba enamorada.

Ahora, los malos tiempos pasados,
casi los hemos olvidado;
hoy en día ella comienza a contar,
aunque nunca cuenta demasiado.

Pero, una cosa es segura,
se ríe bastante más y, por si fuera poco,
ese otro mundo pasado,
por momentos, parece olvidado.

Espero que solo queden recuerdos
de los malos tiempos pasados.
Recuerdos de días duros
y noches largas, de noches sin fin.

Ante la amenaza,
a una frase nos agarramos,
    que nos hizo endurecer:
          “Lo que no te mata, te hace fuerte”. 

 ¡Qué triste!
 
 

 
 

viernes, 3 de abril de 2020

Poema nº 34. Primavera de blancos alhelíes

  
 
Primavera de blancos alhelíes

Alhelí blanco en la negra noche,
hilera de blancos alhelíes. 
 
Alhelí blanco en el claro día,
cielo azul con blancos alhelíes.

Alhelí blanco en la callada primavera,
susurros de blancos alhelíes.  

Alhelí blanco que alimentas y alegras,
como leche materna de blancos alhelíes.
 
Alhelí blanco y flores de muchos colores,
las más bonitas, las de blancos alhelíes.
 
Alhelí blanco, delicado racimo perfumado,
de olores de blancos alhelíes.
 
Alhelí blanco, música serena de color,
del color de los blancos alhelíes.
 
Alhelí blanco en la orilla del mar,
donde juegas con olas de blancos alhelíes.

Alhelí blanco y puerta de la primavera,
de la verde primavera y de los blancos alhelíes.

 

sábado, 14 de marzo de 2020

Poema nº 33. A vosotros


 

A vosotros
 
 A vosotros, dioses,
dioses de otros mundos
que nadie os ve,
porque sois oscuros
como la noche negra,
y que decís que un día
vivisteis con nosotros.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si nos conocéis a todos,
cuidéis de los que sufren.

 A vosotros, dioses,
dioses invisibles
que nadie sabe dónde estáis,
pero que todo lo veis
y todo lo conocéis ,
y que sabéis que todos os tememos.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si verdaderamente
hacemos las cosas mal,
nos enseñéis el camino correcto.
 
A vosotros, dioses,
dioses todopoderosos del amor,
pero que a menudo
empuñáis el bastón de la ira
e inundáis la tierra
con todas las calamidades.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si el poder absoluto os pertenece,
dejad que los hijos sean
los que entierren a sus padres.
 
A vosotros, dioses,
dioses que nunca estáis contentos,
pero que tenéis bellas
representaciones patriarcales,
y que, a menudo,
sois destructores de la vida.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si la muerte es dolorosa,
evitéis que se haga
la dueña de la vida.
 
A vosotros, dioses,
dioses predicadores de la pobreza
como forma de vida,
pero que el oro
lo manejáis con astucia,
y que atesoráis riquezas
hasta más no poder.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si la pobreza es injusta,
seáis menos ricos y permitáis la equidad.
 
A vosotros, dioses,
dioses todopoderosos e inmorales,
pero que se os hacéis ver
como portadores de la bondad,
y que permanecéis subidos
en los pedestales de la muerte.
A todos vosotros, yo os pido, os exijo,
desde hoy y para siempre,
que, si en verdad esta es vuestra tierra,
consintáis que esta sea
una buena tierra y fructífera.
 
A vosotros, dioses,
dioses que os proclamáis
creadores de la vida,
pero que consentís
que maten en vuestro nombre,
sabed desde ahora,
que no queremos a los dioses que dicen ser
buenos, poderosos, justos,
generosos,  inmortales, sabios…
para luego, día a día, comprobar,
 ¡con tanto dolor!, que no lo sois.