sábado, 30 de diciembre de 2017

POEMA Nº 18. ECOS DE LAS SOLEARES DE ALCALÁ


 

ECOS DE LAS SOLEARES DE ALCALÁ
 
Del Duque hasta el Castillo,
todavía era día temprano.
Era aún temprano en este día tranquilo,
cuando subíamos por cuestas sin vecinos.
 
Envuelto en mis recuerdos,
hoy, ellos y yo, juntos hemos subido.
Hacía todavía fresco,
del Duque hasta el Castillo.
 
Un aire tranquilo, quieto,
nos derramaba sonidos remotos.
Nada ni nadie hacía ruido,
sin embargo, ecos lejanos he sentido.
 
Deseaba yo que fueran ecos,
o, más bien, que ecos de alegría, fueran.
Quería yo que fueran ecos del alba,
o, más bien, ecos de Joaquín… el de la Paula.
 
Y entonces, como quería soñar, soñaba.
Soñaba yo ser el aire, y lo era.
Y por momentos, y con fuerza,
en mi mente ecos y aire se entreveran.
 
 Soleares, arte y esencia,
sentimientos, compás, amor y tierra.
Miseria, pasión, quejío y juerga.
En mí, en un instante, ecos y duende se entreveran.
 

domingo, 17 de diciembre de 2017

POEMA Nº 17. ASÍ DEBE SER




ASÍ DEBE SER
 
Ayer llegó tarde y pronto se fue.
Siempre va y viene,
a su amor, a su placer.

No depende de nadie.
Nadie depende de él.
Siempre va y viene.

Siempre se quiere ir.
Pero dentro está la soledad:
Esa que nunca se rompe.

Pero cuando quiere termina y se va,
 al irse, surge el placer,
se encuentra la libertad.

Ansiada y querida libertad.
Deseada libertad que nunca llega.
Libertad cortada, a veces, sometida.

Ansiada y querida libertad.
Siempre, siempre…,
pero más, cuando la echas a faltar.
 

lunes, 4 de diciembre de 2017

POEMA Nº 16. AYER HICE UN BONITO VIAJE


 


 AYER HICE UN BONITO VIAJE

 
Irrumpes en su mundo,
penetras en su forma de ser,
enseñas tus mejores atuendos,
tus bonitos atuendos previstos.
 
Vas y vienes dejándote ver,
vas y vienes sabiéndote visto,
vienes y vas, a veces, porque sí,
vienes y vas, a veces, para vivir.
 
Somero disfrute por momentos,
alegrías y problemas ocultos,
falsa sensación nos invade.
Miedos que salen y colman el ambiente.
 

 

sábado, 18 de noviembre de 2017

POEMA Nº 15. ES NECESARIO COMPRENDER




ES NECESARIO COMPRENDER
 
Niño o niña, siempre puñeteros,
cambiantes, alegres, insatisfechos…
Siempre alerta a lo que está por venir,
deseosos del experimento,
alejados de lo actual,
ansiosos del no parar,
ávidos de muchas posibilidades.

Sois vistos, a menudo,
por mentes adultas.
Adultos que deben estar,
pero adultos que no están.
Y además, en otros momentos y ahora,
se alejan, todos notan que se van,
por muy próximos que deseen estar.

Y a tientos, a ritmos lentos,
te convences de que no es posible,
que hay que estar en la vida,
y que te debes adaptar a ella.
Que dominas cuando dejas,
que siempre es preciso olvidar,
y si no, te van a echar.
 
Y si la tranquilidad no fuera posible,

no quiero tranquilidades,
quiero que surja la algarabía.
Aceptemos que hay que ceder,
que hay que estar atentos para comprender,
que es necesario adaptarse,
que ahora nos toca ver, estar y dejar.
 
 
 
 
 
 

viernes, 27 de octubre de 2017

POEMA Nº 14. SUELE PASAR


 

SUELE PASAR

-¡Niño, que te calles!
-¿Quién yo?
Yo no estoy hablando.
-¿Que tú no estás hablando?
-No. Yo estoy mirando.
-Y hablando…
-Es que él me dijo…
-Claro. Y tú le has dicho…
-Sí, pero primero fue él…
-Sí, pero ahora ¿quién era?
-Sí, era yo, pero él me había dicho…
-Entonces la historia es
que él te dijo y tú le dijiste…
-Eso, él me dijo…
-Bien, dile ahora que te diga
que tú te tires y luego te tiras…
-No, eso no…
 
Risas, por fin se oyen las primeras risas.
Por fin se rompe el hielo,
ya la lucha se apacigua,
no importa el motivo.
Aparece la alegría hasta ahora contenida.
Pero, cuidado, ¡peligro!
A partir de ahora;
todo puede ser ir o venir;
todo puede ser vuelta a empezar.
-Yo también quiero probar.
Y entonces va y prueba.
Surge el conflicto.
Conflicto, que puede ser liviano.
Pero, en definitiva, conflicto.
Conflicto con él,
todo con él.
 
Porque él sabe y prueba.
Porque él sí sabe.
Porque él sí fue.
Pero, en realidad,
¿qué hay detrás...?
¿qué pretenderá…?
¿cómo se planteará…?
¿cuál será la excusa…?
¿por dónde probará…?
¿quién será el siguiente…?
¿quién lo sabe…?

domingo, 8 de octubre de 2017

POEMA Nº 13. LA MUERTE DE JUAN HUMILDE


 

LA MUERTE DE JUAN HUMILDE
 
Una historia os quiero contar.
La escuché de mis padres,
cuando estábamos solos,
en la más absoluta intimidad.
  
En días de brasero o de lumbre,
muy tranquilos la contaban a la par.
Sentían miedo y mucha pena,
creo que querían liberarse y olvidar.

 Porque fue una guerra civil,
que nació de un duro Golpe de Estado,
que aún no han condenado, y que dio lugar
a víctimas y a verdugos, en ambos lados.

 Porque fue una guerra civil,
nefasta y terrible guerra fratricida,
porque fue una guerra civil, y además
de miedo, dolor, crueldad y pasión.

 Zona roja, de hambre,
de hambre, pena y sentimientos,
de miedo, dolor, crueldad y pasión.
¡Madre, cuánto se pasó!

 Zona del medio, ni roja ni azul,
de mayores, mujeres y niños;
de miedo, dolor, crueldad y pasión.
A la guerra no fueron, pero sí la sufrieron.
 
Zona azul, codiciosa,
soberbia, organización y frío beneficio,
de miedo, dolor, crueldad y pasión.
Frialdad, victoria y rencor.

 Y allí, entre todos, un hombre solo,
un bebedor de bares,
que bebía con todos,
casi nunca nada le interesó.
 
Ni rojo ni azul, fue carne de cárcel,
escribano de casi ni ayuntamiento.
Días de revolución se lo llevaron.
Algunos con él ya no beben. Soledad…

 Ya más solo, Juan Humilde.
Unos dicen: “Que sirva de ejemplo”.
Otros: “Que sirva de escarnio”.
Ya ni bebe ni escribe. Frialdad…

 Él, solo en la cárcel.
Fuera, luchas por el poder.
De pronto, órdenes del comité.
Desde los pueblos, los presos a Jaén.

 Allí suenan voces, pactos, conversaciones…
Parece un cajón de grillos. No hay razones,
sino excusas. No hay acuerdo. ¿Solución?...
¡Presos al paredón!

 Llega la noche más triste.
Con firmeza, nueva orden del comité.
Todos los presos al cementerio.
Allí, que forme el pelotón de fusilamiento.

 Todos quietos, y entre ellos,
Juan Humilde, hombre solo.
Un bebedor de bares, que bebía con todos,
casi nunca nada le interesó.

 Ya llega la hora fría,
disparos de muerte siegan las vidas,
muertos caen los presos, agonía.
Pero… ¡Suerte! Juan tiene vida.

 La media noche pasada,
todos duermen sueño de muerte.
Y él, que nunca fue valiente,
salta la tapia, inicia la huida.

 En este caso, el destino también ordena:
“Que a ti no te llegue la muerte.
Que en ti viva la vida”.
Rápido, camina. Vuelve a casa.
 
 Amanece un nuevo día,
la noticia no corre, vuela.
Alegría familiar.
Mientras, el pueblo calla y se consterna.

 Pero pronto se oyen otros rumores:
“Vida no. Tú, muerte debes tener”.
¡Fanfarrones enloquecidos
buscan tu muerte, odian tu vida!

 Te desgajan de tu casa.
Te pasean. Llora toda tu familia.
El pueblo siente rabia contenida,
detrás, dos hijos chillan.

 Día gris, voces de muerte te llaman,
por las calles te arrastran,
todo el pueblo calla y se consterna,
y dos pequeños, detrás, llorando te reclaman.

 Aprieta el calor.
Francachela. Tu muerte se acerca.
Esta barbarie comienza y ya termina.
Estás roto por dentro y por fuera.

 Es hora maldita. En el ambiente,
ansiedad de sangre domina.
Se oyen rugidos de fieras.
Juan, esta masacre parece que no termina.

 Ya no hay cuerpo.
Ya no hay casi vida, esto termina.
Es el fin, tus partes, tu honra, tu vida,
en tu boca cuelgan a modo de divisa.

 

 

 

 

 

 
 
 

jueves, 21 de septiembre de 2017

POEMA Nº 12. UNA NIÑA, MI NIÑA



UNA NIÑA, MI NIÑA

 Como no quiero que se vaya,
estoy aprendiendo a dejarla.
Como aspiro a que sea ella,
procuro recordarla.
Como pretendo que aprenda,
trato de no instruirla.
Como le pido que se levante,
se da media vuelta, y me dice que aguante.
Como tiene caprichos,
a veces, llora y me pone en entredicho.
Como me gusta que lea,
a menudo, coge los cuentos y los hojea.

Cuando tiene un problema,
insisto en que venga, y me lo cuente.
Cuando quiero que juegue,
la llamo y, a veces, viene.
Cuando escucho las cosas que cuenta,
si sonrío, me encuentra.
Cuando corre y salta,
si tiene fatiga, descansa.
Cuando le apetece canta,
bien o mal, según su garganta.
Cuando sus cosas me dice,
unas las inventa; en otras, se contradice.

Donde vamos,
de vez en cuando, nos peleamos.
Donde la llevo por las mañanas,
ella va con pocas ganas.
Donde ella duerme,
entre cuentos y juguetes, te pierdes.
Donde más la recuerdo,
es jugando y riendo.
Donde más la quiero ver,
es con amigos y familia, listos para reír.
Donde más hemos sufrido,
los dos sabemos cómo ha sido.

¡Cuánto, mi niña, te necesito,
que sin ti, ya casi no existo!
¡Cuánto, mi niña, te adoro,
que tus penas las cojo y las robo!
¡Cuánto, mi niña,
te quiero ver, jugar o inventar!
¡Cuánto me dolía tu ausencia,
que con tanta plenitud disfrutaba tu presencia!
¡Cuánto deseaba tu vuelta,
que contaba los aviones con la boca abierta!
¡Cuánto te he echado de menos,
que miraba tus fotos con los ojos llenos…!

Porque cargado de penas vengo, vete;
no sea que acabes sufriendo.
Porque quiero que seas más fuerte, vete;
si te quedas, lo echamos a suertes.
Porque estar a tu lado yo quisiera, vete;
para que así, tú más libre seas.
Porque decidí que por mí no sufrieras,
vayamos donde y como tú quieras.
Porque a mí me gustaría que vieras el mundo,
decide tú el rumbo.
Porque deseo que tú misma seas,
de lo que haya, coge lo que veas.

Quien te buscó,
sin consuelo, un día en la playa.
Quien te hacía soñar,
con fantasías, y medias verdades.
Quien te oía decir,
a veces, barbaridades.
Quien disfrutó tus primeros baños
y te hacía la coleta lateral.
Quien de pequeña te leía el cuento
del hombrecillo indomable.
Quien te daba el beso,
cuando por fin, caías rendida…