martes, 26 de febrero de 2019

Poema nº 12. El sentido de la vida


 
El sentido de la vida  

Cuando aún era temprano,
mientras paseaba, corría un aire suave.
Era una brisa que te envolvía, que te arropaba.
También iba conmigo un ánimo frágil, delicado,
es posible que, de vivir, algo cansado.
 
Paseaba tranquilo, sin rumbo fijo,
como una barco a la deriva, pero no iba perdido.
Percibía en la cara el frescor de la mañana,
y como todo estaba tan silente y tan quieto,
no esperaba que pasara nada.
 
Sin embargo, de repente,
me encontré con una cara desencajada,
una cara que reflejaba una muerte cercana.
Pronto supe, por sus palabras entrecortadas,
que se trataba de la muerte de una persona amada.
 
Así, de pronto, sin yo esperar nada,
apareció  ante mí, la muerte imprevista.
Mi ánimo, poco antes frágil y delicado,
se tornó vigoroso y noté que, en el aire y en mi mente,
ahora, la vida había cobrado más sentido.
 
La muerte, siempre dolorosa,
al verla en las personas, próximas o lejanas,
nos da miedo, nos da que pensar.
Pero cuando el dolor se ha calmado,
los recuerdos nos ayudan a vivir.
 
Llenamos el aire y la mente de palabras vivas,
de recuerdos que nos amparan y ayudan,
que necesitamos para seguir viviendo.
Conviene aprender que, llegado el momento,
hay heridas que no se curan ni con el tiempo.

 

domingo, 10 de febrero de 2019

Poema nº 11. Quiero tantas cosas…

 
 Quiero tantas cosas…
 
Quiero hablarte callado,
para poder mirarte;
y que tú, alegre, me veas.
 
Quiero verte cuando ríes,
para, con la mirada, preguntarte;
y que tu sonrisa me responda.
 
Quiero abrazarte a menudo,
para sentir tu cuerpo;
y, más tarde, añorar tu presencia.
 
Quiero recordarte joven,
para, alegre, sonreírte;
y que tú, de esta manera, seas más feliz.
 
Quiero buscarte en los recuerdos,
para, entre los dos, cambiarlos;
y que tú salgas más veces a mi encuentro.
 
Quiero volver a encontrarte,
para, con serenidad, convencerte;
y que tú, con alborozo, me invites a entrar.
 
Quiero unirme a ti,
para que, después, nos rodee la calma;
y luego, estando muy juntos, soñar.
 
Quiero que, radiante, vayas de boda,
para que, cuando termines, me  busques;
y después, al vernos, la alegría nos haga brindar.
 
Quiero ir otra noche al cante,
para allí estar juntos, muy juntos;
y, de esta manera, volver a empezar.

 
Quiero comenzar de nuevo,
para tratar de olvidar nuestros errores;
y que, cuanto antes, nos podamos perdonar.
 
Quiero mirarte a la cara y despedirme sin prisas,
para que seamos rosas naturales inmarcesibles;
y, así, y en silencio, recordemos siempre nuestras palabras.
 

sábado, 2 de febrero de 2019

Poema nº 10. Mujer…

 
 
Mujer…
  
Ven, siéntate a mi vera,
que ya pasaron los sobresaltos,
que ya se fueron aquellos diablos,
que ya se fue el tiempo primero,
que ya juntos podemos vivir recuerdos.
 
Ven, buscaremos vida y amor,
y al estar juntos y al vivir,
y al dejarnos llevar por vientos y olas,
y al estar fundidos en uno,
y al ser solo uno, seremos.
 
Juntos seremos como la brisa,
que, sin tocar, envuelve;
que, sin reír, alegra;
que, sin hablar, invita;
que, dulcemente, acaricia.
 
Vamos, voy, vayamos.
Y cuando ya no queramos,
cuando ya no hagamos falta,
cuando ya estemos cansados,
cuando ya casi no seamos…
 
Entonces, casi no quedaremos,
quedaremos cuando hablen de nosotros,
quedaremos solo en el recuerdo
y cuando se acaben los recuerdos
entonces…, ya no quedaremos.
 
Mujer, compañera…
 

domingo, 20 de enero de 2019

Poema nº 9. Tu sonrisa


 
Tu sonrisa
 
Si me das a elegir,
en lugar de una risa,
torpe y chillona,
me quedo con tu sonrisa.
 

Frente a una risa fuerte
que agrupa y atrona,
me quedo con tu sonrisa:
elegante, fina, burlona…
 

La risa, hace grupo,
incomoda, aturde.
Tu sonrisa es cómplice,
derrama sensatez.
 

La risa del grupo seduce.
Tu sonrisa me contagia,
elegante y delicada,
parece que  tiene magia.
 

Con la risa puedes llorar.
Con tu sonrisa hablas,
y si hay un problema,
acuerdas, corroboras.


Viva la risa en cada caso,
pero de la risa al llanto,
apenas hay un paso.
La sonrisa quiere abrazos.
 

Quiero muchas risas,
de fiesta, de alegría;
pero más aún, tu sonrisa
 al amanecer un nuevo día.
 

Sí, un nuevo día y otro,
con risas de seres amados,
o sonrisas de amores soñados,
es decir, de enamorados.
 

Y ahora, para terminar,
diré de forma precisa:
que en lugar de una risa loca,
prefiero la sonrisa de tu boca.
 

miércoles, 2 de enero de 2019

Poema nº 8. Dioses


 
Dioses


Dioses señores del mundo,
 desde hoy y para siempre,
yo os suplico, os pido que,
si en verdad esta es vuestra tierra,
nos permitáis hacerla  fructífera.

 
Dioses nunca vistos, invisibles,
a los que todos siempre tememos,
 yo os suplico, os pido que,
si realmente lo veis todo,
advirtáis a los que pueden sufrir males.

 
Dioses destructores de la vida,
que devastáis la tierra,
yo os suplico, os pido que,
si realmente lo hacemos mal,
nos enseñéis el camino adecuado.

 
Dioses de las catástrofes,
que nunca estáis satisfechos,
yo os suplico, os pido que,
si la muerte es dolorosa y triste,
evitéis que se enseñoreé sobre la vida.

 
Dioses que predicáis pobreza,
pero atesoráis riquezas sin fin,
yo os suplico, os pido que,
si la pobreza es absurda e injusta,
seáis menos ricos, menos derrochadores.

 
Dioses todopoderosos,
inaccesibles señores de la muerte,
 yo os suplico, os pido que,
si el poder absoluto es vuestro,
que los jóvenes entierren a sus mayores.

 
Dioses omnipotentes, poderosos,
sabed, desde ahora y para siempre,
que no queremos dioses absolutos,
inmortales, invisibles, sabios, justos…
para luego, a menudo, comprobar,
¡con tanto dolor!, que no lo sois.
 

lunes, 24 de diciembre de 2018

Poema nº7. Carreras a la vida

 
Carreras a la vida

 
Tú que desde joven le echabas carreras a la vida,
tú que anhelabas vivirla rápida y porfiabas con ella,
tú que desde joven te fuiste para buscarte la vida,
tú que eras de figura fina y siempre salías elegante.
Te recuerdo buscando. No sé de qué, pero siempre huyendo.

Quizás, la mayoría de las veces, de ti mismo.
Hasta que te frotabas las manos en el sitio que tocaba.
Y, allí contento, te volvías radiante,
todo estaba hecho, no importaba el tiempo,
se paraba la vida, reinaba la alegría.

Surgía la risa, tu filosofía, aparecían tus planes,
los espías, se acababan las prisas.
¿Para qué ir a otro sitio? Amigo de varias generaciones,
todas por ti fueron pasando con pactos,
sin conflictos, sin mayores complicaciones.

Quisiste y fuiste querido:
eras elegancia, porte y finura. Deseado un tiempo,
pocas veces para siempre, dulce en el trato,
rápido y ágil de cuerpo y mente, perdías y ganabas,
unas veces amigos, otras carreras.

Ya algo mayor, tal vez de tanto correr,
la vida se te iba más rápida de lo normal,
notabas que se aproximaba la noche más larga.
Aún te veo arreglado, sereno, fino, elegante, juncal…
hasta que tu cuerpo pudo aguantar.

Nuestro amigo sintió más apoyo que rechazo,
siempre sorteó, porque así lo quiso, la contienda.
A su manera, siempre estaba en su sitio,
donde el decidió, donde quiso y como quiso,
aunque en ocasiones no debiera.

Pocas veces comió en la casa al mediodía:
“La prisa no era buena, ya habrá lugar”.
En los bares, de día, sin molestar, vivió media vida.
La otra media quizás se fue por la noche,
así alargaba el día y la vida no se iba tan rápida.

Nuestro amigo cantó de todo y, en ocasiones,
llegó a emocionar; pero contó muy poco:
del ayer nada, el futuro era lo que había que vivir.
Ya se fue para siempre, sin despedirse, rechazó su homenaje.
¿Para qué lo quería? Muchas veces lo había vivido antes de irse.

Por momentos, te recuerdo vivo,
aunque sé que no lo estás. En ocasiones, amigo,
cuando nos juntamos hablamos de ti.
Ya nada es igual, todo es distinto, todo muy diferente.
Eso sí, a veces, en un instante, parece que estás presente…

 


lunes, 17 de diciembre de 2018

Poema nº 6. Hazme con los ojos señas…


 
 
 
Hazme con los ojos señas…
 
Primero, fueron las miradas,
miradas tranquilas, serenas,
lentas miradas cara a cara.
Luego vinieron las palabras.
 
Dos cuerpos jóvenes,
se cruzan por azar.
Anhelos de amor brillan,
emanan miradas de libertad.
 
Surgió la pasión,
allí mismo, brotó el amor.
Sobraron las palabras,
solo ilusiones, miradas.
 
Caracoleos en baile de vueltas.
Escarceos, insinuaciones,
dos instintos se aunaron
a través de las miradas.
 
Miradas dulces, de frente,
lentas miradas cara a cara.
Al momento, surgió el amor,
sobraron las palabras.